Es importante recordar que las enfermedades respiratorias pueden ser de origen bacteriano o viral. Los tratamientos son muy distintos y es crucial diagnosticarnos adecuadamente.
Como lo señaló Charles Darwin, tanto orgánica, intelectual y psicológicamente, el movimiento es la esencia del proceso evolutivo. Y, sin embargo, entre más edad se tiene resulta más complicado el movimiento.
En esta época invernal, con los cambios drásticos de temperatura, y sobre todo ahora por el calentamiento global, es de suma importancia vestirnos adecuadamente y consumir mucha vitamina C, así como antioxidantes.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la diarrea, sangrado por el recto, fatiga, dolor y cólicos abdominales, presencia de sangre en las heces, disminución del apetito y náuseas, así como la pérdida de peso involuntaria.
Las personas que padecen diabetes saben que, si bien ésta no es curable, sí se puede controlar para prevenir sus lamentables consecuencias.
Nuestra microbiota es fundamental para conservar la salud de nuestro organismo. Sin una microbiota sana, es fácil caer en problemas y padecimientos.
Cuidar la salud ósea, mantener la salud emocional, hacer ejercicio regularmente y llevar una alimentación adecuada, son fundamentales para abordar el climaterio de manera óptima.
La incontinencia urinaria se puede revertir, y para ello debe de ser atendida. Es un problema natural y controlable en personas adultas mayores, quienes han perdido fuerza en el piso pélvico o esfínteres, lo cual no debe avergonzarnos nunca.
Las personas adultas mayores, con más razón, necesitan dormir las horas que requiera su organismo, y también es recomendable que lo hagan de la mejor manera para recuperarse y que durante el día tengan hábitos saludables que detengan los saldos desagradables de envejecer.
En México, la llamada dieta de la milpa es muy saludable cuando está exenta de pesticidas y químicos, y consiste en frijol, nopal, flor de calabaza, maíz y chile.
La salud mental incluye el bienestar emocional, psicológico y social, y afecta la forma en la que pensamos, sentimos, actuamos, tomamos decisiones y nos relacionamos con las demás personas.
Cuidar nuestra salud cardiovascular es fundamental, y para hacerlo se recomienda no fumar; moverse de 30 a 60 minutos al día; tener una dieta saludable; mantener un peso ideal; tener buena calidad de sueño; controlar el estrés y revisarse médicamente de manera frecuente.
La música apela a nuestras conexiones neuronales de manera esencial y abre nuevas o ya existentes vías neurocerebrales. Nos ayuda a sintonizar nuestros pensamientos, a conectar con nuestro ritmo cardíaco, a bailar, a mantener un ritmo, a movernos, a explorar nuevos horizontes. La música siempre aporta a nuestra salud.
Entre los indicios que pueden dejarnos ver que en la mente de alguna persona mayor está rondando la idea de quitarse la vida, están: hacer testamentos, hablar mucho de la muerte, no ven razones para vivir, soledad, los muchos y fuertes dolores que les aquejan a diario, dejar de tomar medicamentos, o desistir de ir a terapia si es que están asistiendo.
Con la edad nuestra piel se vuelve más porosa y mucho más delgada, de manera que esa capacidad que tenía para detener agentes nocivos se va perdiendo. Así, cuando nos maquillamos con ciertos productos no orgánicos e inadecuados para nuestra edad, se van quedando residuos en la piel que también afectan a los ojos y a la vista.
Médicamente, a la dificultad para tragar se le denomina disfagia, la cual tiene varias causas y su tratamiento depende de su origen. Lo importante es detectarla a tiempo y asegurarse de que las personas mayores siempre coman despacio, mastiquen bien los alimentos y estén atentas a lo que hacen mientras comen.
El sistema inmunitario de las personas adultas mayores suele volverse más lento para responder, lo que ocasiona más riesgos de enfermedades. Sin embargo, con una dieta muy saludable, buena condición física, ejercicio, y evitando el alcohol y cigarro, el sistema inmunológico puede contrarrestar el paso del tiempo.
Los síntomas de la fibromialgia son: dolor generalizado, fatiga crónica y dificultades cognitivas. Además, esto se puede asociar al síndrome de colon irritable, migraña, cistitis intersticial, trastornos en articulación temporomandibular, ansiedad, depresión y síndrome de taquicardia postural.
Cuando se trata de violencia física en contra de las personas adultas mayores, por considerarlas o verlas vulnerables, la indicación también es contundente y hay que denunciar, de manera anónima o con nombre, pero no podemos dejar que este grupo etario esté a expensas de personas que abusen de ellas y ellos.
El hipotiroidismo es frecuente en personas mayores de 60 años y su prevalencia aumenta con la edad. Afecta del 5 al 20 por ciento de las mujeres y del 3 al 8 por ciento de los hombres. En los hogares geriátricos, 1 de cada 4 residentes sufre hipotiroidismo no diagnosticado.