Pocas personas conocen el origen del Día de las Madres en México, aunque muchas sospechan que tiene que ver con el comercio. Alrededor de 1922, en Yucatán, el movimiento sufragista y antipenalización del aborto cobraba fuerza, sucedía que en ese estado de la península estaba al día con lo que ocurría en el mundo y sus mujeres, cultas y politizadas, no querían ser más “ciudadanas de segunda categoría”. El periódico Excélsior encabezó ese año el intento por desactivar el movimiento feminista queriendo retornar al concepto tradicional de familia en el que la mujer jugaba el papel de madre abnegada y cuidadora del hogar y de los hijos. Este diario lanzó una convocatoria pública para decretar el 10 de mayo como el Día de las Madres, mediante textos abiertamente en contra de la mujer ocupando otros roles en la vida pública.
Las madres mexicanas, ciertamente, han cargado durante siglos con triples jornadas para mantener a sus hijos, educarlos, cuidarlos y muchas veces sin el apoyo del padre o con padres que no procuran en igualdad de circunstancias la cultura del cuidado.
El día de la madre en México es tan relevante como lo son las madres que nos educan, forman y cuidan; esas valiosas mujeres a los ojos de muchos de los hijos e hijas. La efeméride a veces solamente se utiliza como pretexto para que la familia se reúna o se le compren regalos a las madres y se les procure compensar por sus esfuerzos y sacrificios.
La igualdad sustantiva de hoy demanda reconocer, remunerar y compartir, durante todos los días del año, la ardua labor de maternar.
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Teresa Rábago
Actriz
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