Algunos esquemas de vida cotidiana de las personas adultas mayores no son muy favorecedores para mantener el ánimo en alto. No es difícil que, cuando estas personas se sienten abrumadas, puedan pensar en cómo atentar contra su vida. Salvo casos específicos de muertes asistidas u otros casos similares, es importante tratar de apoyar y ayudar en la medida de lo posible a los seres queridos en esta situación.
Entre los indicios que pueden dejarnos ver que en sus mentes está rondando la idea de quitarse la vida están: el hecho de que hagan testamentos, hablar mucho de la muerte, reconocer que no ven razones para vivir, la soledad en la que se encuentran, los muchos y fuertes dolores que les aquejan a diario,[1] dejar de tomar medicamentos o desistir de ir a terapia si ya están asistiendo.
Es importante, en caso de querer evitar el suicidio, consultar con profesionales en salud mental, no dejar solo o sola al paciente y retomar la terapia. También es importante intentar encontrar estímulos nuevos y escuchar lo que la persona quiere compartir o necesita expresar.
Entre las maneras de apoyar a las personas con pensamientos suicidas para que puedan recobrar su ánimo se incluyen: reunirse con amistades y familiares que no suelen ver, realizar actividades fuera de lo común, empezar a tomar medicamentos recetados por el médico o la médica geriatra y disfrutar de música alegre, audiolibros o aprender algo nuevo.
Dentro de los planes de seguridad que se pueden diseñar para casos en los que nuestros familiares caigan en pensamientos suicidas está tener a mano los números de teléfono de personas o comunidades que sepan cómo manejar estas situaciones.
NOTA IMPORTANTE: Recuerde que, si bien APRENDER A ENVEJECER aporta información de fuentes confiables, siempre recomendamos que consulte primero a su médica o médico de cabecera, y que evite automedicarse.
[1] https://www.drugs.com/cg_esp/ayudar-a-prevenir-el-suicidio-en-los-adultos-mayores.html

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