Como lo señaló Charles Darwin, tanto orgánica, intelectual y psicológicamente, el movimiento es la esencia del proceso evolutivo. Esto no es solo a lo largo de la historia de la especie humana, sino que también aplica en la biografía de cada persona. Y, sin embargo, entre más edad se tiene resulta más complicado el movimiento. Por ello debemos asumir que iremos un poco en contra de lo que nuestro cuerpo parece poder, o nuestra mente querer, cuando le decimos que no se deje de mover. Ya sea desde un sillón, en la cama o incluso caminando, bailando o haciendo ejercicio aeróbico, cardiovascular, debemos intentar disfrutar el movimiento, porque mientras nos movamos, estamos vivos. La recomendación para no dejarnos abrazar por la inmovilidad es la siguiente[1]:

La actividad física se define como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos, cuyo resultado es el gasto de energía, que habrá que recuperar. El aparato cardiorespiratorio es el principal sensor de la respuesta al estrés y a la actividad física.

Hay estudios que demuestran que manteniendo el cuerpo en movimiento y haciendo ejercicio de manera regular, se previene la discapacidad que se puede presentar a edades avanzadas. El entrenamiento físico y la movilidad tiene múltiples beneficios en los mayores, tales como el aumento en la resistencia cardiopulmonar, la resistencia musculoesquelética, la fuerza, la movilidad, la coordinación, el aumento en la velocidad de respuesta, la mejora en la homeostasis y la adaptación a estímulos externos.

 

NOTA IMPORTANTE: Recuerde que, si bien APRENDER A ENVEJECER aporta información de fuentes confiables, siempre recomendamos que consulte primero a su médica o médico de cabecera, y que evite automedicarse.

____________________________________________

[1] https://bitly.ws/373mQ

Comments are closed.