En las personas adultas mayores, por desgracia, la hipertensión arterial es muy común. Este padecimiento, mejor conocido como presión alta, se puede y debe de mantener bien controlado, aunque en la mayoría de las veces es difícil detectarlo hasta que se vuelve peligroso.

Se estima que 30 millones de personas en México padecen presión alta, y muchas veces se debe a una mala alimentación, que genera exceso de colesterol en la sangre, muy poco ejercicio y falta de higiene del sueño.

El problema que conlleva la hipertensión es que “las arterias se hacen rígidas y no dejan pasar el flujo de la sangre con normalidad, lo que hace que el corazón haga un gran esfuerzo para bombear la sangre”[1]. Esto puede provocar: infarto al miocardio, ensanchamiento del corazón, insuficiencia cardíaca, embolia y arritmia.

Los síntomas que pueden derivarse de la presión arterial alta son: dolores de cabeza; hemorragias nasales; alteración en la visión; náuseas, vómito y confusión. Lo recomendable es, en caso de duda, medirse la presión profesionalmente y consultar con su médico sobre el tema. Una presión arterial normal se encuentra entre 120/80 (se lee en milímetros de mercurio, cuyas siglas se escriben mm HG). Quien tiene, por ejemplo, una presión de 130/80 mm Hg, tiene una presión alta y debe de revisarse por un profesional de la salud. En algunas farmacias miden la presión, lo que favorece una revisión periódica.

 

NOTA IMPORTANTE: Recuerde que, si bien APRENDER A ENVEJECER aporta información de fuentes confiables, siempre recomendamos que consulte primero a su médica o médico de cabecera, y que evite automedicarse.

 

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[1] https://bit.ly/4862xjY

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