Para evitar problemas mayores de salud de las personas adultas mayores hay que vigilar con mucho cuidado que éstas no estén sometidas a situaciones de violencia de ningún tipo: ni verbal, ni física ni por omisión. Esto es porque, cuando las personas mayores enfrentan violencia, su de por sí estado de salud un tanto vulnerable puede acabar por declinar.

Cuando se quiere saber si alguna persona está sometida a situaciones de violencia, es muy importante hablar con las personas adultas mayores que tengamos a nuestro alrededor, las y los parientes cercanos, y detallar cuáles son todos los elementos que indican que están siendo violentados y cómo esta situación amenaza sus derechos humanos y sobre todo el derecho a tener una vida libre de violencia (recordemos especialmente a las mujeres quienes son todavía más susceptibles a ser violentadas a causa de una cultura de discriminación sistemática hacia ellas).

Cuando se trata de violencia física, por desesperación, maldad o crimen, en contra de las personas adultas mayores, por considerarlas o verlas vulnerables, la indicación también es contundente, hay que denunciar, de manera anónima o con nombre, pero no podemos dejar que este grupo etario esté a expensas de personas que abusen de ellas y ellos. Siempre puede ser útil que alguna persona profesional en diagnóstico psicológico o psiquiátrico entreviste o converse con nuestras personas adultas mayores para ayudarnos a diagnosticar si están siendo violentadas y nos puedan asesorar también sobre su estado psicológico y emocional.

 

NOTA IMPORTANTE: Recuerde que, si bien APRENDER A ENVEJECER aporta información de fuentes confiables, siempre recomendamos que consulte primero a su médica o médico de cabecera, y que evite automedicarse.

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