Este 2024 hemos aprendido que todas las personas tenemos los mismos derechos y que, las personas adultas mayores no son la excepción. Uno de los mensajes importantes del año es que debemos tener a la mano, en orden, actualizados y vigentes, todos los documentos que respaldan los beneficios y derechos que tenemos como personas adultas mayores. Entre estos se encuentran, desde luego, la credencial del INAPAM, nuestro testamento, actas de matrimonio, nacimiento, divorcio, pasaportes, identificaciones oficiales, escrituras de inmuebles, etcétera.
Es también siempre útil conocer cuáles son nuestros derechos como personas adultas mayores, mismos que están inscritos y descritos en la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores, que se emitió y publicó desde 2002 y cuyo decálogo principal dice[1]:
- Derecho a una vida con calidad, sin violencia y sin discriminación.
- Derecho a un trato digno y apropiado en cualquier procedimiento judicial
- Derecho a la salud, alimentación y familia.
- Derecho a la educación.
- Derecho a un trabajo digno y bien remunerado.
- Derecho a la asistencia social.
- Derecho a asociarse y participar en procesos productivos de educación y capacitación en su comunidad.
- Derecho a denunciar todo hecho, acto u omisión que viole los derechos que consagra la Ley de los Derechos de las Personas Adultas Mayores.
- Derecho a la atención preferente en establecimientos públicos y privados que presten servicio al público.
- Derecho a contar con asientos preferentes en los servicios de autotransporte.
Por el sólo hecho de ser personas adultas mayores podemos solicitar trato preferencial, por ejemplo, cuando se está frente a la administración de justicia en la Ciudad de México en donde incluso existe un protocolo exclusivo para tratar a personas adultas mayores en estos temas.
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[1] https://bit.ly/41KDpxN

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