La obra de María José Lavín tiene un aura de clásica y etérea; parece haberse ya
intuido en Matisse o con un hálito de otros autores famosos, mexicanos, de la Ruptura.
María José Lavín es una artista referente en el México contemporáneo. Tuvo a los
maestros más espectaculares de la Escuela Nacional de Artes Plásticas de San Carlos
cuando estuvo bajo la tutela de Gilberto Aceves Navarro, Tomás Parra, Francisco
Moreno Capdevilla, Ignacio Salazar, Luis Nishizawa y Gerda Gruber. Además, por si
fuese poco, estudió también en el Círculo de Bellas Artes en Madrid y con Pedro
Coronel y la técnica de la encáustica con Francisco Toledo.
Su escuela es impecable y también lo es su trayectoria artístico-académica y como
expositora tanto a nivel nacional como internacional. Los títulos de sus obras dejan algo
de huella de las formas y fondos de María José Lavín; por ejemplo, Sueños a la carta
(2022-2023) y Sueños a la carta en pintura; o Territorios de piel. María José Lavín ha
participado en colectivas de renombre como la “Transit: Contemporary Mexican
Ceramics en el Newcomb Art Museum en la Universidad de Tulane en Nueva Orleans”
en 2018 y un año antes, en la Exposición Colectiva Tierras Ambulantes de Escultura en
Cerámica.
Entre sus obras más recientes están las esculturas hechas o montadas en el aire,
mismas que dan una apariencia onírica en los espacios instalados. De acuerdo con ella
misma, esta obra fue inspirada en la novela del premio Nobel japonés Yasunari
Kawabata, La casa de las bellas durmientes. Lavín pertenece a una familia en la que
abundó el arte, los libros y el dibujo.
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