Las personas mayores debemos mantenernos en contacto con otras personas. La afirmación puede parecer muy superficial, pero es necesario saber que para nuestro bienestar, para nuestra salud física y emocional, para tener calidad de vida, es necesario el contacto con otras personas. Debemos socializar, o aprender a socializar.
Dejar de hablar, dejar de mirar a los ojos, permanecer indiferente a los sucesos que nos rodean, son acciones que le restan vida a nuestro cerebro. Es muy importante cultivar el arte de la conversación, llamar a nuestros seres queridos si ellos no pueden hacerlo, evitar a toda costa el aislamiento. Busca personas que te nutran las ideas, los hábitos… nosotras, las personas mayores podemos, o, mejor dicho: debemos de seguir aprendiendo. La depresión, el estrés, la ansiedad y la soledad, debilitan el sistema inmune y con ello somos más vulnerables a la enfermedad.
Organiza actividades que te gusten. Ve al cine, a visitar una exposición, organiza un cine club casero con algunas amistades, organiza un círculo de lectura, un club de dibujo y pintura. Podemos empezar el año de buen modo y salir de ese espacio de victimización que, dicho sea de paso, también aleja a las personas. Las quejumbrosas, aquellas personas que todo les resulta en una queja, van perdiendo amistades. Hagamos un esfuerzo por integrarnos a un club, a un centro de actividades para mantener activo nuestro cuerpo y nuestro cerebro. Dos de las más importantes riquezas que debemos proteger todos los días.

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