El mejor regalo que le podemos ofrecer a una persona mayor no es otro par de pantuflas, ni otra chalina, ni una pijama nueva… lo mejor que podemos ofrecerle es tiempo, escucha y atención. Tiempo: es tan poco el que le dedicamos a las personas mayores. Claro, corremos todo el día y nos olvidamos regalarles unos minutos de nuestra vida: ¿cómo estás? ¿Cómo va tu día?
Escucha: me refiero al arte de escuchar, de seguir con toda nuestra atención lo que una persona mayor nos dice. Nada de pensamientos invasivos como: “a ver a qué hora acaba”, “esto ya me lo contó”, “no entiendo por qué me dice eso a mí”. Así no escuchamos, así boicoteamos la escucha. Un gran regalo sería escucharles con atención.
Y la atención a la que me refiero tiene que ver con tomar conciencia de lo que nos está contando esa persona; pero, además, está la otra atención: en la que podemos auxiliar con algún problema, con un trámite, con su teléfono, incluirles en la conversación y, en otros casos más complejos, ayudarles a partir la carne que se van a comer, acercarles los condimentos y, quizá, hasta regresarles a casa. No se le olvide: el mejor regalo para una persona mayor es tiempo, escucha y atención. ¡Felices fiestas!
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