Para muchas personas adultas mayores, manejar es algo clave para sobrevivir, mantener su autonomía y poder resolver su vida cotidiana. Sin embargo, no todas están en las mejores condiciones para hacerlo.
Por otra parte, las personas conductoras, no adultas mayores, no siempre están conscientes de ser especialmente cuidadosas de las personas adultas mayores que estén transitando a pie o estén manejando. La primera recomendación evidente es que, si se es persona adulta mayor, hay que valorar cada año qué tantos reflejos, visión y nerviosismo existen al manejar (además de revisar el índice de golpes o accidentes que se tiene); para todas las demás personas conductoras, se debe tomar en cuenta una mayor paciencia para convivir con personas adultas mayores que conducen. Y las personas adultas mayores que son peatonas y peatones, también deben redoblar los cuidados ante los ciclistas, motociclistas o automovilistas. En última instancia, lo que se debe conocer y saber es cuál es la responsabilidad legal en accidentes de tránsito para nunca infringir la ley y no exponerse a peligros o penalidades.
Para empezar, si se tiene responsabilidad civil en un accidente, se debe reparar el daño ocasionado. En algunos casos esa responsabilidad puede ser penal cuando haya lo que se llaman delitos imprudenciales (lesiones o muerte), implicados y esto involucra la participación del Ministerio Público, puede resultar en penas de cárcel o reparación del daño económica.
Cabe recordar que en la Ciudad de México es obligatorio contar con seguro de responsabilidad civil cuando se conduce un automóvil o unidad de transporte, esto, para cubrir daños a terceros, incluyendo indemnizaciones por fallecimiento, que pueden ser elevadas”.

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