En realidad, todos los que obtienen cualquier tipo de crédito, ya sea tarjeta de crédito, departamental o crédito hipotecario, se encuentran en el buró de crédito. En él se registra la historia de cómo se comporta una persona respecto de pagos (si es puntual o está atrasada); de cuántos créditos se le han otorgado y de su historial de pagos o estado actual de cuentas. Las personas a las que se les ha notificado que no pueden recibir préstamos es porque suelen tener problemas con el sistema financiero privado, puesto que son para los bancos sujetos de “no confianza crediticia” por no haber pagado las deudas que contrajeron. Todas las personas que piden crédito (o tarjetas) están en un registro general, pero no todas marcadas como sujetos de buró no aptos para recibir más préstamos.

Las razones por las que una persona en este país puede estar vetada y marcada con un mal historial, como deudora, en el buró de crédito, son: por no haber pagado bien y a tiempo o en forma tarjetas de crédito; préstamos de banco, automotrices o hipotecarios; servicios como telefonía fija, celular, televisión de paga o internet; créditos educativos; adeudos con impuestos con el SAT o finalmente haber fallado como aval de alguien que no pagó y tampoco lo hizo el aval. Por lo general no se registran préstamos informales, rentas de vivienda ni colegiaturas. El historial del buró de crédito, para beneficio de todas las personas, se actualiza cada mes.

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