Amalia Elorduy es una historiadora atípica; es amiga personal e íntima de su objeto y contexto de estudio de los últimos muchos años: Azcapotzalco.
A esta ilustrada octogenaria, en 2024 se le rindió un homenaje para el cuál abrió su casa, sus memorias, estudios, investigaciones, datos y corazón, a la gente de esta alcaldía. Activa académica, ha publicado libros, ensayos, entrevistas, ha dado conferencias y ha colocado una placa en el Jardín Hidalgo de esa demarcación. Como cronista oficial de la alcaldía, es una mujer respetada, querida y ha ayudado como poca gente a la preservación, difusión y respeto de la memoria cultural de esa demarcación. Al mismo tiempo, no cesa en su valioso rescate de documentos, fotografías y monumentos de Azcapotzalco y de la identidad de ahí que se denomina “chintolola”.
Azcapotzalco significa “en el montículo de hormigas” y desde hace décadas a sus habitantes se les llama “chintololos”. Elorduy ha sido enfática en trabajar en favor de la creación de un archivo histórico y es nieta de Aquiles Elorduy García, figura política relevante de la Revolución. Otra placa develada por Amalia Elorduy fue la de la Biblioteca Fray Bartolomé de las Casas cuando cumplió 100 años.
Elorduy suele encomiar la tradición barrial de Azcapotzalco puesto que para ella esto es una herencia cultural de los calpullis prehispánicos, que eran de origen familiar, estaban separados por oficios y que compartían tierras y espacio para poder sobrevivir y pagar tributos. En Azcapotzalco existen más de 30 barrios y la relevancia que tienen según Elorduy “es que son elementos de identidad” para la gente que los habita”.

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