Hace un año, por estas fechas, les decía que el mejor regalo para una persona mayor consiste en dedicarles tiempo, escucha y atención. Les pedí que dejaran de lado las pantuflas, la chalina u otra pijama. Y es que muchas personas mayores ya no requieren estos regalos, quizá necesitan otras cosas, que nosotros desconocemos, y elegimos los obsequios basándonos en nuestros propios estereotipos. ¿Qué le parece si este año les preguntan qué quieren o qué necesitan? De esa forma no estaremos dando un regalo “equis” para salir del paso, sino algo que será útil.

Sin embargo, pienso que no es necesario gastar dinero. Aunque sí se requiere dar un poco más de nosotros: tiempo, atención, cuidado. El tiempo es invaluable: el que dedicamos para escucharles, para comer o cenar a su ritmo. Atenderles, cuidarles, caminar un poco más despacio, conversar con ellos sin prisa, entender que se cansan más rápido y que van a dormir más temprano.

Trátalos como a ti te gustaría que te trataran cuando tengas su edad. Además, con tu ejemplo, estarás modelando a las nuevas generaciones sobre cuál es la mejor forma de relacionarse con las personas mayores. Tiempo, atención y cuidado, son regalos que, la verdad, no tienen precio…

 

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