Una figura imprescindible para la música de cámara en México, Carmen Thierry ha deleitado con su talento para el oboe a decenas de generaciones. De hecho, ella fue la primera oboísta en titularse en la licenciatura y posgrado en México por la UNAM en 1988. Representó a México en el Pacific Music Festival. Recibió el diploma al mérito de la Academia Chigiana de Siena y ha sido ganadora de múltiples apoyos del Fonca.
Thierry ha realizado residencias artísticas en The Banff Centre for the Arts en Canadá, grabando su disco Oboemia, música mexicana para oboe solo. En 2017 recibió la medalla Sor Juana Inés de la Cruz de la UNAM por su trayectoria académica, profesional y de difusión de la cultura y ha impartido la cátedra de música de cámara en la Facultad de Música de la UNAM; es oboísta de la Orquesta Capella Barroca, integrante del Quinteto de Alientos y del grupo de Concertistas de Bellas Artes. En julio del año pasado, Thierry se presentó junto con Teresa Frenk (al piano) en el Palacio Legislativo de San Lázaro para dar un concierto parte del espectáculo “Artistas de Bellas Artes”, en coordinación con Música y Ópera del INBAL.
Thierry ha tenido éxito con su grabación La voz del viento, de oboe solo y con la música mexicana anteriormente mencionada porque se atrevió a grabar al instrumento sin orquesta. Para ella, según ha declarado, “el oboe siempre está en un escondite porque, solo, incomoda”. En su mexicana para oboe solo, interpretó “a compositores como como Carlos Chávez, Mario Lavista, Manuel Enríquez y jóvenes autores que incluso hacen mezclas con cintas electrónicas.” Thierry ha sido una maestra y pionera del renombre y valor de interpretación del oboe en el país.

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