Es una costumbre absolutamente nacional la de ver en todas las obras y construcciones, los días 3 de Mayo, una gran Cruz para celebrar el día de La Santa Cruz, día del constructor (antes conocido como día del albañil). Estos días, si no son de descanso o domingos como acaba de ocurrir, son de celebración y fiesta en las obras y los arquitectos o líderes de obras acostumbran ofrecer un pequeño banquete para que todo el personal que colabora con la construcción pueda disfrutar de su día. En la tradición religiosa, católica, que ha sido mayoría en el país, esta festividad hace referencia a la cruz de madera en la que fue crucificado Jesucristo. Dependiendo de las obras, el Día de la Santa Cruz se colocan cruces bendecidas y a veces de color rosa o de otros colores con adornos, para evitar accidentes, en una suerte de superstición y ritual. Dependiendo de la obra, algunas construcciones celebran, además de con comida, con una misa, música, baile y pirotecnia, dependiendo de las costumbres arraigadas en la comunidad.
De acuerdo con la historia, la emperatriz Elena, madre de Constantino, por ahí del año 326 de nuestra era, fue en una peregrinación a Jerusalén en busca de la cruz en la que murió Cristo. Después de algunas excavaciones en el Monte del Gólgota encontró tres cruces, para saber cuál de las tres correspondía a la de Jesús, decidió tocar a una mujer mortalmente enferma con las tres cruces sucesivamente. Las dos primeras no le causaron ninguna impresión, pero cuando fue tocada por la tercera cruz, se puso de pie y fue curada milagrosamente.

Contacto
Moisés Villaseñor Talavera
Profesor del Depto. de Estudios Humanísticos,
Tecnológico de Monterrey

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