Muchas personas especialistas en neurociencias y neurología saben que el cerebro funciona dando órdenes e instrucciones. Es posible que, si nosotros le indicamos a nuestro cerebro que debemos de empezar bien el año, nuestro cuerpo entero responda. Se trata de acompañar acciones concretas con instrucciones válidas para animar a nuestro cuerpo y a nosotros mismos a tener mejor calidad de vida.

Una de las propuestas para comenzar bien el año, en términos de salud emocional e intelectual, es no dejar de hacer cosas nuevas y pensar que sí las podemos realizar. Si nuestras posibilidades de movernos o hacer ciertas cosas presentan limitaciones importantes, debemos de pensar qué sí podemos hacer y cómo lo podemos lograr. Esto es –sin caer en voluntarismos– colocarnos en la ruta de “aquí nadie se rinde”.

Por ejemplo, para quien tuviera problemas de movilidad, encontrar cierto tipo de ejercicios para mover las extremidades y hacer estiramientos constantes. Otro ejemplo, para quien olvide pronto las cosas, tratar de disfrutar lo que tiene a la mano o poner a disposición de esa persona lo que le guste en ese momento. Hacer un balance de todo lo que se ha logrado en la vida, de todos los problemas superados y lo que más se ha disfrutado, siempre ayuda para normar criterio sobre el valor que se le da a nuestra existencia. Además, vale la pena, de ser posible, no claudicar para hacer propósitos de año nuevo, la vida no se acaba hasta que se acaba.

NOTA IMPORTANTE: Recuerde que, si bien APRENDER A ENVEJECER aporta información de fuentes confiables, siempre recomendamos que consulte primero a su médica o médico de cabecera, y que evite automedicarse.

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Humberto Medina Chávez
Geriatra
Correo electrónico: humberto.medina@imss.gob.mx

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