Los tobillos sostienen todo nuestro cuerpo y cuando llegan a doler, tenemos malas posturas y malos pasos que los lastiman y, con el tiempo, acaban sufriendo una gran negligencia porque no los fortalecemos ni les hacemos caso hasta que llaman nuestra atención.
Para evitar que lo anterior suceda, hay algunos ejercicios bastante sencillos que se pueden hacer unas tres o cuatro veces, en serie, a la semana. El primero consiste en mover los tobillos de ambos pies en círculos hacia afuera y hacia adentro. Esto se puede hacer si estamos sentados o parados siempre y cuando nos detengamos de algo con estabilidad, hacemos esto con un pie y después con el otro y también podemos mover nuestros tobillos con movimientos que simulen que dicen que sí y que dicen que no. Ahora de pie, nos sujetamos con el respaldo de una silla y elevaremos la rodilla y bajaremos el talón apoyándolo un poco más atrás del pie que está sosteniendo el peso, esto con la finalidad de estirar el talón. Antes de empezar estos ejercicios vale la pena frotar bien y calentar nuestros pies con las manos como dándonos un suave masaje o untándonos alguna crema hidratante.

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