Es muy común que las personas adultas mayores que nunca tuvieron problemas con su presión arterial, con la edad comiencen a padecer el tema. La hipertensión en personas adultas mayores significa que se eleva su crónicamente la presión arterial (140/90 mmHg), o sistólica 130 parte del engrosamiento o endurecimiento de las arterias. Cuando esto ocurre debemos estar pendientes para poder prevenir infartos, accidentes cerebrovasculares y daños renales. Entre las recomendaciones clave están hacer dieta baja en sales, hacer mucho ejercicio, tomar agua, dormir bien y evitar cuadros de estrés.
A pesar del envejecimiento, el objetivo general sigue siendo mantener la presión por debajo de 140/90 mmHg. Sin embargo, en personas mayores de 80 años, es posible que algunos médicos consideren que hay hipertensión con 160 mmHg. En estos casos se recomienda estar pendientes y tomar la presión diariamente (a la misma hora) en casa. La presión se mide así, con mmHg, que significa: milímetros de mercurio (mmHg) y son una unidad de medida de presión estándar en medicina para la presión arterial y ocular. Una mujer adulta mayor puede tener presión alta cuando consistentemente tiene 130/80 mmHg o presiones superiores; un hombre, cuando muestran las lecturas que tiene 140/90 mmHg o mediciones superiores, de forma constante. Si la persona rebasa los 80 años, puede tener otro tipo de mmHg y en cada caso, según su historia clínica, se debe valorar.
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