La violencia en contra de las mujeres está tan normalizada en la cultura universal desde hace milenios que detectarla, y por lo tanto erradicarla, cuesta mucho trabajo. En México, es muy importante que se difunda la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencias que existe desde febrero de 2007 y cuyo objetivo fundamental consiste en erradicar toda violencia ejercida en contra de niñas, adolescentes, jóvenes, mujeres y mujeres adultas. Las violencias se nombran en plural porque son muchas y de diferentes categorías; desde el homicidio o los golpes y maltrato físico; hasta la denigración, humillación, celo, violencia verbal, desacreditación, violación, acoso, hostigamiento, encarcelamiento, trata, no respeto de sus derechos humanos y otras muchas más. Cuando las personas especialistas son consultadas respecto de cómo descubrir cuáles son las formas de violencia que hay que erradicar, la respuesta, por compleja, resulta también sencilla: todo aquel discurso que moleste, incomode, discrimine a la mujer y todo aquel discurso o acto que dañe o no la acredite como una persona con iguales derechos, oportunidades y reconocimiento que los hombres. Este 8 de marzo se conmemora y generalmente reclama la no igualdad –en los hechos– de las mujeres y el maltrato histórico y esclavitud que se le ha dado a más de la mitad de la población del planeta. El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer establecido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desde 1977, es un día para reflexionar sobre cómo podemos garantizar y fomentar los derechos de todas las mujeres y asegurarles una vida digna, sin violencia, igualitaria en todas las ramas.

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