Nuestros pies son apoyo principal para podernos poner de pie y caminar; esto es, para tener una vida autónoma e independiente. Mantener nuestros pies fuertes y flexibles nos ayuda no solamente a caminar y movernos, sino a no perder el equilibrio y salvarnos de las peligrosas caídas. Antes de cualquier ejercicio con los pies es recomendable calentarlos. Una forma fácil de calentar nuestra musculatura de pies es, sentados sobre silla o cama, doblamos una pierna sobre la otra y tomamos con ambas manos uno de nuestros pies haciendo un masaje uniforme y suave, que se sienta que estamos frotando todo el pie. Esto hay que hacerlo con ambos pies. Después, de pie, sostenidos de algo firme, vale la pena pisar firmemente la planta de un pie rodándola sobre una pelota de tenis u otra destinada para este tipo de ejercicios, hasta llegar a los deditos, repetimos varias veces y cambiamos al otro pie. Además, entre otros ejercicios sencillos podemos pararnos de puntas entre 10 y 20 veces estirar todo el pie y sintiendo ahí todo el peso del cuerpo. Otro ejercicio de pies consiste en dibujar en el aire con la punta de los dedos y moverlos de adelante para atrás mientras estemos sentados. Recargar el talón y luego la punta, sentados o parados, también es otro ejercicio que fortalecerá nuestros pies. Vale la pena hacer todos estos ejercicios con suavidad y no olvidar calentar previamente.
NOTA IMPORTANTE: Recuerde que, si bien APRENDER A ENVEJECER aporta información de fuentes confiables, siempre recomendamos que consulte primero a su médica o médico de cabecera, y que evite automedicarse.
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