El azúcar que consumimos puede ser natural o añadida[1]; la primera la obtenemos de frutas y verduras principalmente, y la segunda de saborizantes o azúcar agregada a los pasteles, refrescos, dulces.

El cuerpo, para la gran mayoría de profesionales de la salud y especialistas en nutrición, no necesita la azúcar añadida y, sin embargo, desde la era industrial, la humanidad ha venido consumiendo muchísima más azúcar añadida de la que se requiere para mantener una buena salud.

De acuerdo con un podcast de la cadena SER:

… el azúcar es algo muy metido en los hábitos alimenticios de muchos y que, según la Organización Mundial de la Salud, no es una opción saludable. Este organismo recomendó que no más del 10% de la ingesta calórica diaria, tanto en niños como en adultos, debe provenir del azúcar. “En el último informe se reconoce que, aunque el objetivo poblacional es no superar el 10%, lo ideal sería mantenerse por debajo del 5% para prevenir enfermedades como las caries, pero también la obesidad y las patologías relacionadas con ella, como la hipertensión, la diabetes tipo 2 e incluso, el cáncer[2]

Los problemas que trae el azúcar en el cuerpo son los ya conocidos, como “aumento de peso, incremento en el riesgo de padecer problemas cardiovasculares y de desarrollar resistencia a la insulina, además del deterioro de las funciones cognitivas”[3].

Lo que ocurre con el exceso de azúcar en el cuerpo es que, “al absorberse en el aparato digestivo se incrementa el nivel de glucosa en la sangre, ante lo cual el páncreas comienza a secretar insulina. Esa hormona ‘abre la puerta’ para que la glucosa pueda entrar a las células de nuestro cuerpo a fin de proporcionarles energía. Varias hormonas juegan un papel preponderante en este proceso, pero cuando se consume demasiada azúcar —al punto que las células ya no la necesitan como fuente de energía— ese exceso se acumula en forma de grasa alrededor de las vísceras. Esa grasa que vemos en el área abdominal nos predispone a una condición llamada resistencia a la insulina o estado prediabético”[4].

NOTA IMPORTANTE: Recuerde que, si bien APRENDER A ENVEJECER aporta información de fuentes confiables, siempre recomendamos que consulte primero a su médica o médico de cabecera, y que evite automedicarse.


[1] https://www.aarp.org/espanol/salud/vida-saludable/info-2016/efecto-azucar-cuerpo.html

[2] https://cadenaser.com/emisora/2015/07/23/radio_valencia/1437638918_465865.html

[3] Op. cit. aarp.org

[4] Ibid.

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