Conforme la esperanza de vida ha crecido y la población adulta mayor aumenta en
número, es necesario acompañar este fenómeno con una cultura integral que
ayude al cuidado general, comunitario y social de este grupo etario. En la
antigüedad, muchas culturas daban un trato preferencial y casi sagrado a sus
habitantes viejas y viejos. Sin embargo, conforme la era industrial fue imperando y
con ella el culto al cuerpo y vitalidad juveniles, las generaciones de personas
adultas mayores fueron siendo dejadas a un lado, discriminadas y hasta
maltratadas. Lamentablemente, la cultural mundial hoy en día no es
necesariamente –en la mayoría de los países– cuidadosa con las personas
adultas mayores por lo que los Estados tienen que instrumentar acciones
afirmativas para consolidar lo que se llama “escudo protector” que implica leyes,
reglamentos, difusión de acciones, soporte, servicios y una cultura completa que
nos sensibilice para darnos cuenta que las personas adultas mayores son más
vulnerables y tienen derecho a un trato igualitario y a poder tener acceso a todos
sus derechos y servicios con calidad y calidez. Todas las personas vamos a ser
adultas mayores (salvo los casos extraordinarios en los que se fallece más joven)
por lo que ser parte de esta salvaguarda de derechos, campañas, iniciativas y
formas de acompañamiento a las personas adultas mayores, entendiendo que
deben gozar de ciertos privilegios respecto del resto de la población, es algo
armónico, benéfico y que colabora con el desarrollo de una sociedad más
igualitaria y justa.

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