CONCEPCION BÁEZ SÁNCHEZ
PINTORA

Originaria de la CDMX, el talento de Concepción Báez fue descubierto por el maestro Rufino Tamayo, quien le sugirió a sus padres que la enviaran a estudiar a la Escuela Nacional de Pintura y Escultura, “La Esmeralda”, donde realizaría su licenciatura y ganó el Premio Nacional a los mejores estudiantes de México. Posteriormente estudió la Maestría en Artes Plásticas en la Universidad de Chile.

Concepción fue de las pocas mujeres que pudo estudiar desde joven en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”. Tuvo la oportunidad de formarse con el muralista Carlos Orozco Romero, a quien considera su mejor maestro. Tras tener a sus cuatro hijos, dejó su educación artística durante 15 años. La artista ha expresado en diferentes entrevistas que le hace feliz pertenecer a la generación del cambio y celebra que las mujeres puedan ser más autosuficientes, que tengan acceso a la educación y que puedan estudiar la carrera que deseen. “Agradezco que la vida me dio tanto tiempo para poder ver esto, porque yo pensé que nunca iba a ser posible”. Ella recuerda cómo todavía, a mediados del siglo XX, las pintoras eran señaladas como ‘señoras que sólo perdían el tiempo’ y que muchas de las obras realizadas por esas artistas ni siquiera las firmaban ellas mismas: “Si querías ser vista como “buen prospecto” las mujeres debían de saber tocar el piano, coser, bordar y cocinar. Yo empecé a pintar y a tener una identidad mía. Ahora soy Concepción Báez y no soy nada de nadie, solamente la pintura es lo que me posee a mí”.

Báez inició pintando con las técnicas consideradas como ‘Escuela Mexicana de Pintura’, con obras figurativas que resaltaban la identidad mexicana. Su periodo de estudios en Chile la llevaron a crear un estilo propio tendiente al imaginario abstracto: “Si una no cambia, no evoluciona, siempre pinta lo mismo y no se progresa; no te digo que yo haya progresado mucho, me falta muchísimo por aprender”, ha señalado la artista.

El año 2020 fue muy trágico para la pintora debido a la muerte de seres queridos, entre ellos una de sus hijas, pero dedicarse a su arte, señala la artista, la ha ayudado a seguir adelante. Su obra ha sido expuesta en más de 40 exposiciones individuales y 200 colectivas nacionales e internacionales, obteniendo numerosas distinciones: Mención Honorífica en la 1a. Bienal de Dibujo Silvia Pawa (2003), en el Instituto Cultural México-Israel, así como el Primer Premio en el Concurso de Pintura Feria de las Flores del Museo del Carmen, en México, D.F.

Ha expuesto de manera individual y colectiva en Chile, España, EU, Líbano, México. Durante el último año ha creado alrededor de 40 dibujos que le han permitido sobrellevar el encierro obligado.

Hace apenas unos días tuvo la oportunidad de visitar la exposición colectiva “Reencuentro’’, en el Salón de la Plástica, y fotografiarse con una de sus propias creaciones.

“Soy una mujer muy viejita, pero afortunadamente tengo la neurona joven y es lo más importante en esta vida. Tengo 87 años, estoy contenta y entusiasta, tengo ganas de pintar, de salir, de ver a mis amigos, de hacer muchas cosas”.

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