En otras ocasiones hemos hablado de las cualidades del baile para ejercitarnos físicamente, al mismo tiempo que nos divertimos y socializamos.

Uno de los géneros musicales accesibles para bailar sin lastimarnos y, de paso, entretenernos, es la jarana yucateca.

La jarana yucateca proviene de las fiestas de la península como motivo “de la festividad religiosa del santo patrono de cada pueblo o de cada finca; durante ellas, la concurrencia es para el baile regional más importante: la jarana yucateca”[1].

Este baile puede implicar un buen reto para quien lo aprende, pues contiene suertes, zapateado, movimiento de pañuelo, una postura erguida y gran movimiento aeróbico.

La jarana yucateca tiene reminiscencias de las fiestas de vaquerías, por lo que las parejas representan al toro y al torero (mujer y hombre, respectivamente). Para ver cómo es este baile, puede consultar algunos videos en internet, como el que se encuentra en el siguiente sitio: https://www.youtube.com/watch?v=qNkuwHo4CPE.

Cabe recordar que “en las partes valseadas se realizan giros mientras se levantan los brazos en ángulo recto y se efectúan chasquidos con los dedos, reminiscencia de las castañuelas españolas. Con esta sola excepción, el baile de la jarana se limita a las extremidades inferiores; el tronco del bailador permanece erguido, al grado de que se puede danzar con un objeto en la cabeza sin que éste caiga”[2].

Además de ser un baile colorido, alegre, folklórico (vale la pena, de poder hacerlo, bailar eventualmente con los trajes típicos y zapatos adecuados) y que estimula nuestro equilibrio y motricidad, la jarana yucateca nos brinda una alegría adicional.


[1]https://www.yucatan.gob.mx/?p=danza_popular#:~:text=Predomina%20en%20el%20baile%20de,reminiscencia%20de%20las%20casta%C3%B1uelas%20espa%C3%B1olas.

[2] Ibid.

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