El cáncer de colon es un padecimiento que lamentablemente no da señales hasta que se tiene en un estado avanzado por lo que es muy recomendable hacerse una revisión periódica, hasta donde se pueda, para cerciorarnos de estar libres de él. Es mucho más común de lo que se piensa y afecta, sobre todo, al intestino grueso. En esta parte del intestino podemos tener pólipos o divertículos que eventualmente se tornan en cáncer si no los vigilamos de cerca o si dejamos que el tejido del colon no esté en buenas condiciones (tener úlceras, inflamación permanente, infecciones no atendidas, colon irritable.
Una forma de prevenir este cáncer es, a partir de los 45 años, hacernos pruebas de cáncer colorrectal. Mantener una dieta saludable, rica en fibras, granos y cereales integrales; hacer ejercicio cotidianamente; tener un peso adecuado, dormir bien, no tomar alcohol en demasía ni fumar son también maneras de evitar tener cáncer de colon. Las personas que tengan familiares, padres o madres o tíos con este padecimiento, deben con más razón revisarse para descartar este padecimiento.
Algunos de los síntomas que pudieran asociarse al cáncer de colon son cambios en los hábitos fecales; sangre en heces; estreñimiento o la sensación de que el intestino no se vacía por completo; dolores, molestias o cólicos abdominales que no desaparecen y, especialmente, una pérdida inexplicable de peso.
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