La vitamina D es fundamental para conservar nuestra salud ósea y para darle buen mantenimiento a nuestros huesos de tal manera que, si llegamos a caernos o a chocar con algo, no nos fracturemos fácilmente.
Además, la vitamina D también sirve para proteger a nuestro sistema inmunológico, así como para potenciar nuestras conexiones neuronales. Con una nutrición adecuada y tomando un poco de Sol (nunca en exceso, de preferencia sólo ocho minutos al día, nunca a las 12 horas y siempre con protector solar), podemos asegurar que nuestras reservas de esta vitamina no se bajen y así evitar osteoporosis y osteomalacia (huesos débiles, dolor óseo y debilidad muscular). Esta vitamina, en forma de suplemento, no debe consumirse en demasía ya que puede afectar riñones y causar náuseas, estreñimiento o falta de apetito.
En los alimentos que encontramos comúnmente vitamina D es en el atún, el salmón, hígado de res, hongos, queso y en la yema de huevo. Muchos productos también añaden vitamina D en su contenido vitamínico como ocurre con algunos cereales, leche, bebidas de soya y jugos de naranja no frescos. La vitamina D está formada por un grupo de compuestos lipoSolubles llamados científicamente “calciferoles”, se encuentra en suplementos de multivitaminas y multiminerales. La vitamina D3 la producimos los humanos al exponernos a los rayos ultravioleta del Sol; la vitamina D2 es de origen vegetal o la consumimos en alimentos y el Calcitriol es una forma de vitamina que debiese estar hormonalmente activa en nuestros organismos..
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