Generalmente sabemos que las campañas de vacunación o jornadas para poner vacunas son
para las infancias; sin embargo, de unas décadas a la fecha, se ha descubierto que muchas
personas adultas mayores que son más vulnerables a la infección o contagio de ciertas
enfermedades quedan más fuertes para resistir esos padecimientos cuando se vacunan. Los
casos deben verse uno por uno y con orientación profesional de una médica o médico de
cabecera, de preferencia con la historia clínica de cada quién puesto que todos los organismos
son distintos y cada paciente reacciona de manera diferente a las vacunas. En los casos en los
que su médico, geriatra o médica familiar le recomiende, puede usted como persona adulta
mayor consultar o probar si ya tiene las vacunas en contra de: gripe (influenza) anual;
neumococo; COVID-19 y contra el herpes zóster. Los movimientos antivacunas han sido
perniciosos para la salud colectiva y de las comunidades y, sin embargo, en los sitios oficiales
del Gobierno de México con asesoría profesional del personal de salud, se advierte que “una
medida de prevención es la vacunación; en México, es una práctica que cumple altos
estándares de aprobación y efectividad durante la infancia a diferencia de la que se realiza en
personas mayores, pues, debido a la poca o nula información de sus beneficios, o por temor o
falta de interés no suele ser una práctica común”.

NOTA IMPORTANTE: Recuerde que, si bien APRENDER A ENVEJECER aporta información de fuentes confiables, siempre
recomendamos que consulte primero a su médica o médico de cabecera, y que evite automedicarse.

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