Muchas personas adultas mayores padecen olvidos leves y su cerebro ya no funciona con la velocidad de antes, pero no necesariamente están en el principio de una demencia o Alzheimer. El deterioro cognitivo tiene fases y se puede detectar a tiempo e incluso, con adecuadas actividades y estudios, se puede frenar un poco.
Las principales señales que se han descubierto como posibles antecedentes de un deterioro cognitivo o demencia son:
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- Pérdida de memoria a corto plazo y repetir lo mismo
- Desorientación en lugares conocidos
- Dificultad para realizar las tareas habituales
- Problemas de lenguaje, es decir, incapacidad para encontrar palabras o usar términos incorrectos
- Cambios de comportamiento: irritabilidad, apatía, desinterés o cambios de humor
- Pérdida de objetos: perder cosas constantemente o ponerlas en lugares inapropiados sin recordar en dónde se ubican
Para evitar este proceso se debe consultar a una o un especialista neurólogo quien le hará estudios específicos y preguntas muy particulares. Sin embargo, pueden seguirse las siguientes recomendaciones también: socializar más; aprender nuevos juegos, disciplinas o cosas; incursionar en viajes, aventuras o proyectos totalmente nuevos; mantener una dieta balanceada y alta en Omega 3; dormir bien; escuchar música; estar relajado; practicar algún deporte o hacer ejercicio; romper con la rutina. Bailar, cantar, ir a museos y a exposiciones, acudir al teatro, a ver danza y ver a amistades y familia que no siempre frecuentamos también nos ayuda a estar haciendo trabajar a nuestro cerebro de otra manera.
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