Es más común de lo deseable que, cuando a una persona adulta mayor se le recete un antibiótico, ésta deje de tomarlo en el momento en el que se siente bien y no acabe la dosis que le envió la doctora o el doctor. El problema con esta situación es que el organismo de esa persona se vuelve resistente a ese antibiótico y ya no le hará bien en un futuro para atacar alguna enfermedad. De hecho, también el consumo generalizado de antibióticos, para todo tipo de padecimientos, ha contribuido a la resistencia de las personas a esos mismos fármacos. Finalmente, el sólo consumo regular de antibióticos nos va haciendo asimismo resistentes a estos.
La resistencia a los antibióticos es un problema para la salud mundial y las enfermedades más susceptibles a no poder ser combatidas por este fenómeno son neumonía, tuberculosis, gonorrea y salmonelosis. Otro problema de la resistencia a los antibióticos es que puede provocar que las personas que entran a un hospital tengan más riesgo de prolongar su estancia. Para no caer en esto hay que consultar al médico o médica tratante respecto del tema.
NOTA IMPORTANTE: Recuerde que, si bien APRENDER A ENVEJECER aporta información de fuentes confiables, siempre recomendamos que consulte primero a su médica o médico de cabecera, y que evite automedicarse.
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