En algunas personas adultas mayores con poca movilidad, que consumen muchos
medicamentos, o padecen enfermedades como diabetes o hipotiroidismo, puede aparecer el
estreñimiento crónico. Primero que nada, cabe recordar que el estreñimiento crónico ocurre
cuando la situación anormal rebasa las seis semanas y, además, se habla de menos de tres
veces de ir al baño a la semana. En estos casos puede intentarse, antes de utilizar métodos
agresivos o invasivos: aumentar el consumo de líquidos (agua tibia de preferencia); aumentar
el consumo de fibra (vegetales, ciruela pasa), aumentar el movimiento del cuerpo y hacer
ejercicios como flexionar (si es posible) las rodillas y colocarse en cuclillas o hacer sentadillas.
En algunas ocasiones, ciertos laxantes, aprobados previamente por profesionales de la salud o
su geriatra de cabecera, pueden ayudar a superar la situación. Hay que revisar, asimismo,
cuáles son los efectos secundarios de las medicinas que se estén consumiendo y consultar
con el médico o médica de cabecera, de inmediato, ante la sospecha de estreñimiento crónico.
Edemas, supositorios y hospitalización son los remedios de emergencia para evitar que esta
condición pueda derivar en cuadros de gravedad. La tensión, ansiedad y falta de ánimo o
depresión también pueden afectar la frecuencia en la que defecan las personas. Un cuerpo
relajado y con movilidad colabora mejor con el desecho de toxinas de tal manera que esto se
puede tomar en cuenta para no caer en estreñimientos crónicos.

NOTA IMPORTANTE: Recuerde que, si bien APRENDER A ENVEJECER aporta información de fuentes confiables, siempre
recomendamos que consulte primero a su médica o médico de cabecera, y que evite automedicarse.

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