Lamentablemente es muy fácil que las personas adultas mayores se fracturen la cadera debido a caídas o golpes muy fuertes y, sobre todo, muchas mujeres tienen un poco de osteoporosis que colabora con esta situación. Sin embargo, a pesar de que la fractura de cadera representa un evento crítico que demanda intervención médica inmediata, hay que saber que las operaciones de cadera suelen ser muy exitosas y sin complicaciones mayúsculas. Tras el diagnóstico de su médica o médico de cabecera, el tratamiento estándar consiste en una intervención quirúrgica para colocar clavos, placas o una prótesis total o parcial de cadera, procedimiento que debe ejecutarse de preferencia dentro de las primeras veinticuatro a cuarenta y ocho horas posteriores al siniestro o accidente. La fase postoperatoria es muy importante e inicia de manera inmediata en el hospital; los especialistas médicos prescriben la movilización temprana: sostener al paciente o que dé pasos asistidos al día siguiente de la cirugía para evitar la formación de coágulos sanguíneos, neumonía y la pérdida acelerada de masa muscular. Al regresar al hogar, la rehabilitación física guiada por una persona terapeuta certificada resulta indispensable, así como es importante realizar adaptaciones en casa para garantizar la seguridad. Consumir suficiente calcio, fijadores de calcio y vitamina D, bajo supervisión de algún nutriólogo o nutrióloga también es relevante para favorecer la consolidación del hueso.

NOTA IMPORTANTE: Recuerde que, si bien APRENDER A ENVEJECER aporta información de fuentes confiables, siempre recomendamos que consulte primero a su médica o médico de cabecera, y que evite automedicarse.

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