A finales del siglo pasado, conforme evolucionó la industria farmacéutica, las personas
comenzaron a consumir muchos más medicamentos alópatas de los que se tomaban antes de
la primera mitad del siglo. El problema del consumo de muchos medicamentos es que puede
tener más complicaciones que buenos resultados. La primera razón por la que no se deben
consumir demasiadas medicinas es porque estamos forzando a nuestros riñones e hígado, a
nuestros órganos “de absorción y de laboratorio”, a trabajar mucho más de lo normal. Tampoco
sabemos cómo se van a combinar unos medicamentos con otros o a la vez todos con nuestro
propio organismo, código genético o ADN. Otra razón por la que no debemos consumir
demasiadas medicinas es que el conjunto de medicamentos puede caer muy pesado a
nuestros sistemas nervioso, digestivo, circulatorio y provocar problemas no previstos. Para
saber qué medicamentos podemos tomar y cuáles debemos quitar o eliminar es aconsejable
consultar con un médico internista o profesional de la medicina geriátrica que sepa todo lo que
tomamos, que conozca nuestra historia clínica completa y que tenga a la mano un expediente
de nuestro caso. Cabe recordar que los suplementos vitamínicos y la medicina no tradicional
también contiene sustancias que pueden mezclarse no correctamente con lo que tomamos y
que añade trabajo y esfuerzo a nuestros riñones e hígados. La opción más amigable con
nuestro cuerpo es procurar tomar el mínimo de medicinas y solamente las que recomiende
algún médico o médica de cabecera.
NOTA IMPORTANTE: Recuerde que, si bien APRENDER A ENVEJECER aporta información de fuentes confiables, siempre
recomendamos que consulte primero a su médica o médico de cabecera, y que evite automedicarse.
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