En personas que no consumen demasiado alcohol, pero que son adultas mayores y padecen
sobrepeso, diabetes o muy alto colesterol, puede aparecer una enfermedad que consiste en
que el hígado no pueda metabolizar la grasa y se llama hígado graso no alcohólico o
esteatosis hepática. El problema es que este padecimiento puede ser grave y no arroja una
sintomatología para que pueda detectarse a tiempo. Para evitar padecer esto, vale la pena
hacerse revisiones regulares, hacer ejercicio, tomar mucha agua y no consumir azúcares
blancas ni grasas en demasía, así como evitar embutidos y carnes rojas. Para detectar el
hígado graso es necesario hacer análisis de sangre, pruebas de imagen (como tomografías u
otras) o hasta una biopsia hepática. Es importante cuidar al hígado no abusando del consumo
de medicamentos y teniendo una dieta sana. El hígado es el encargado de metabolizar y
regular químicamente los niveles en la sangre, de procesar las grasas, producir la bilis y su
función es completamente vital porque gracias a este se equilibran los nutrientes que el cuerpo
necesita digerir y absorber. A veces se detecta indirectamente el hígado graso cuando se
realizan análisis de sangre por otras razones y se ve que hay alteraciones en las
transaminasas o enzimas hepáticas. Como esta afección es más común en personas adultas
mayores, ante cualquier sospecha hay que acudir al médico o médica de cabecera.
NOTA IMPORTANTE: Recuerde que, si bien APRENDER A ENVEJECER aporta información de fuentes confiables, siempre
recomendamos que consulte primero a su médica o médico de cabecera, y que evite automedicarse.
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