Las personas adultas mayores que dejan de moverse o hacer ejercicio; o quienes nunca han
hecho ejercicio, pueden llegar a perder con mayor velocidad la musculatura y, con ello, la
fuerza. Hay que recuperar y mantener la fuerza muscular, no solamente para que podamos
cargar cosas y movernos con mayor facilidad, sino para poder hacer la gran mayoría de
nuestras actividades sin que representen un esfuerzo desmedido.
Tener fuerza muscular nos permite caminar mejor, poder conservar una mejor postura, ir y
venir con más agilidad, cargar nuestras pertenencias con facilidad y, en suma, sentirnos y ser
autónomos, independientes y bastarnos por nosotros mismos. No siempre se logra al cien por
ciento, pero levantar pesas (caseras o hechas en casa) de poco peso y hacer ejercicios
isométricos como Pilates, nos puede cambiar la vida. Los ejercicios isométricos no son otra
cosa que aquellos en los que contraemos con fuerza un músculo o un grupo muscular sin que
la articulación se mueva, manteniendo la tensión en una posición estacionaria. Hacer
sentadillas, tensar los músculos o hacer lagartijas de pared son, por ejemplo, buenos ejercicios
para mantenernos fuertes. Algunas máquinas remadoras estáticas también nos ayudan a
mantener la fuerza. En la medida en la que nuestros cuerpos se mantengan fuertes, también
mantienen a los órganos vitales en su lugar y nos sentiremos mejor. Sentirnos fuertes es
asimismo importante para conservar el ánimo y estar motivados.
Finalmente, las personas más fuertes son menos susceptibles de caerse o fracturarse; tienen
más oportunidad de mantener bajo control las complicaciones de enfermedades crónicas (por
ejemplo, la diabetes y la hipertensión son menos graves en personas con masa muscular
fuerte) y, finalmente, también el metabolismo funciona mejor cuando hay mayor fuerza.

Comments are closed.