El sistema inmune es el escudo natural de nuestro cuerpo. Trabaja como un ejército entrenado de células, tejidos y órganos que detecta y destruye amenazas externas como virus, bacterias u hongos. Sin embargo, con el paso del tiempo, este mecanismo experimenta la llamada inmunosenescencia, que significa el envejecimiento celular de nuestras defensas. Nos damos cuenta de este proceso porque las infecciones se vuelven más comunes, tardamos mucho más tiempo en sanar de una simple gripe y las vacunas pierden cierta efectividad en el organismo. La causa principal de este declive es que una glándula llamada timo se reduce de tamaño y disminuye drásticamente la producción de linfocitos nuevos.
Para hacer más lento este proceso natural, la clave que recomiendan las personas profesionales en medicina está en mantener una dieta equilibrada y muy rica en antioxidantes, dormir ocho horas diarias y realizar caminatas para activar la circulación celular. Cuidar la salud inmunológica en la adultez mayor es indispensable para mantener la autonomía, la independencia y la calidad de vida. Para aprender más sobre cómo fortalecer nuestro sistema inmunológico, se puede acudir a las clínicas de salud locales o consultar a las y los geriatras de cabecera. Las y los nutriólogos sugieren que prioricemos los alimentos ricos en Vitaminas C, A, D, y E, como las naranjas, fresas y guayabas, además de consumir minerales como Zinc y Selenio. Consumir verduras de hoja verde, frutos secos y proteína como la de carnes magras también es muy recomendable.
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