No todos los tipos de dolor son iguales, y el dolor neuropático es uno muy específico que puede detectarse. El dolor neuropático[1] se caracteriza por ser un dolor secundario a una lesión o a una enfermedad que afecta el sistema somatosensorial. Aproximadamente el 20% de los casos de dolor crónico son de origen neuropático.

Las lesiones del sistema nervioso periférico y central provocan cambios neuroplásticos que se traducen en síntomas y signos característicos de este tipo de padecimiento. Estos síntomas deben ser reconocidos para un diagnóstico y un tratamiento analgésico adecuado.

Cuando se tiene un dolor neuropático se debe entender que este tipo de padecimiento es el resultado del daño o la disfunción del sistema nervioso periférico o central, en lugar de la estimulación de los receptores para el dolor. En otras palabras, la estructura dañada o disfuncional es lo que causa el dolor, y es posible tratar y reducir los malestares de este tipo de padecimiento.

Muchas nuevas terapias pueden ayudar a rehabilitar esos nervios dañados[2]. El tratamiento suele realizarse con fármacos adyuvantes en lugar de analgésicos, por ejemplo, con antidepresivos, antiepilépticos, fármacos tópicos o  bien con tratamientos no farmacológicos, por ejemplo, la fisioterapia y la neuromodulación.

 

NOTA IMPORTANTE: Recuerde que, si bien APRENDER A ENVEJECER aporta información de fuentes confiables, siempre recomendamos que consulte primero a su médica o médico de cabecera, y que evite automedicarse.

 

 

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[1]  https://www.elsevier.es/es-revista-revista-medica-clinica-las-condes-202-articulo-dolor-neuropatico-S0716864014700835

[2] https://www.elsevier.es/es-revista-revista-medica-clinica-las-condes-202-articulo-dolor-neuropatico-S0716864014

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