Perder memoria es algo natural y no debe escandalizarnos. Con la propagación de nuevos
nombres a viejos padecimientos, como lo es la enfermedad del Alzheimer y las múltiples
demencias, se ha vuelto casi un estigma la pérdida de memoria. Si bien hay que detectar
temprano cualquiera de estas enfermedades para poder vivir con más calidad de vida
previniendo síntomas y pausando, si es posible, el deterioro, lo más relevante es poder saber
cuándo perder memoria es normal y cuándo no lo es.
Nuestros cerebros son únicos y van adaptándose biológicamente para sobrevivir al contexto
presente. En algunos casos, las personas adultas mayores no recuerdan con precisión temas,
nombres, lugares o datos que no les son completamente importantes o que no sirven para la
vida cotidiana. El problema viene cuando se olvidan las cosas que nos permiten vivir,
cuidarnos, estar alertas. Las personas expertas han arrojado algunos indicadores para saber si
se trata de olvidos normales o naturales o de primeros pasos hacia una enfermedad
degenerativa como el Alzheimer. A reserva de que, lo más recomendable, es acudir al médico
en caso de dudas sobre los olvidos y faltas de memoria; algunas personas especialistas dicen
que tomar malas decisiones, olvidar cómo se hacen cosas cotidianas, confundirse con el
tiempo o el lugar, batallar para resolver problemas y preguntar la misma pregunta
repetidamente, estos no son síntomas necesariamente de problemas fuertes o más graves. En
cambio, estos especialistas comentan que cuando hay un declive cognitivo, problemas de
lenguaje, retos para planear o resolver problemas, confusiones de fechas, cómo llegar a
lugares en donde vives, cambios fuertes de ánimo y retracción social, esos sí pudieran ser
síntomas de alarma.

NOTA IMPORTANTE: Recuerde que, si bien APRENDER A ENVEJECER aporta información de fuentes confiables, siempre
recomendamos que consulte primero a su médica o médico de cabecera, y que evite automedicarse.

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