Hace muchos años que el dolor crónico dejó de ser un problema con el que las personas tenían que morir. Al contrario, la medicina ha avanzado lo suficiente para preponderar la calidad de vida por encima del dolor y se ha desarrollado tanto la medicina paliativa como el enfoque médico integral y funcional; la algología o especialidad en quitar dolor y el intervencionismo o medicina del dolor. Estas especialidades se dedican a que los y las pacientes no tengan que sufrir con algún padecimiento incurable, dolores que les provoquen no querer vivir más. Entre las estrategias y técnicas más frecuentes que se utilizan para aliviar los dolores crónicos están, desde luego: los analgésicos; las inyecciones; la terapia cognitiva-conductual; la fisioterapia; los tratamientos con láser y, también, la generalidad de las personas profesionistas médicas, dedicadas a este tema, recomiendan una muy sana alimentación; una higiene del sueño impecable; aumentar la actividad física diaria; integrar ejercicios suaves en las rutinas cotidianas y, si es el caso, perder exceso de peso. Existen tratamientos de bloqueo de dolor, muy específicos, que pueden también ayudar a que las personas ya no sientan específicamente ese nervio que transporta la sensación de dolor. La relajación muscular y la meditación también son muy recomendables para evitar el dolor crónico. Lo cierto es que, en casi ningún caso es necesario que la o el paciente vivan con ese tipo de dolor, vale la pena consultar a médicos especialistas en esta rama de la medicina.

NOTA IMPORTANTE: Recuerde que, si bien APRENDER A ENVEJECER aporta información de fuentes confiables, siempre recomendamos que consulte primero a su médica o médico de cabecera, y que evite automedicarse.

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