• Para controlar algunas sensaciones molestas, el efecto placebo puede servir

Históricamente ha habido sustitutos de medicinas que se han utilizado para disminuir los síntomas de alguna enfermedad en ciertos pacientes y que, en realidad, no son productos farmacológicos, son los llamados placebos diseñados para producir efectos psicológicos que terminen siendo tan reales como los efectos de un medicamento. El efecto positivo de consumir estos pseudomedicamentos, en realidad productos teóricamente inocuos, se llama efecto placebo. El efecto placebo es fundamental para investigaciones clínicas, para saber qué tan eficaz es uno u otro producto realmente diseñado el laboratorio. Si algunas personas que tomaron el placebo se sienten igual de bien que las personas que tomaron el medicamento, quizá el medicamento real no es tan bueno como se esperaba. La explicación del efecto placebo es bastante científica puesto que nuestro cerebro, cuando tiene una expectativa en particular, se dispone a sentirse mejor y, en consecuencia, envía o lee algunas señales como si fuesen una mejora real. En ocasiones, estas mejoras lo son. Se ha probado que, para disminuir dolor, estrés, ansiedad y algunas otras molestias o sensaciones, el efecto placebo sí puede funcionar bien, porque nuestro organismo libera sustancias químicas que nos hacen sentir mejor. Para casos más severos como tumores, reducción de colesterol o ciertas infecciones, es un poco más difícil que este efecto ocurra.

 

NOTA IMPORTANTE: Recuerde que, si bien APRENDER A ENVEJECER aporta información de fuentes confiables, siempre recomendamos que consulte primero a su médica o médico de cabecera, y que evite automedicarse.

 

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