En ocasiones las personas adultas mayores requieren un apoyo que no sea extremista como cuando pueden elegir entre contar con “toda la libertad o con nada”. Es por esta razón que se diseñó el sistema de apoyos y salvaguardas. El sistema de apoyos y salvaguardas viene a sustituir a la herramienta jurídica que sí existía como única: el largo, doloroso y tardado proceso del juicio de interdicción, cuando se requería “para declarar la incapacidad legal de una persona, nombrando a un tutor o tutora que decidía por ella sobre sus bienes, trámites y salud”.
El modelo sistema de apoyos y salvaguardas funciona cuando una persona tiene una limitación física o cognitiva, sin que se elimine el derecho que ésta tiene a tomar decisiones sobre su propia vida.
Un apoyo es una persona de confianza, institución o mecanismo elegido formalmente para facilitar la comprensión de trámites, brindar orientación económica o comunicar decisiones personales. La salvaguarda es la garantía legal que evita presiones externas, abusos o conflictos de interés por parte de quien brinde la ayuda. Con esto se protege la autonomía personal en la vejez. Las personas adultas mayores pueden formalizar designaciones de apoyo ante notarios públicos o jueces familiares, precisando las facultades otorgadas y el tiempo de duración. A diferencia del esquema anterior, el apoyo solo acompaña y asesora; jamás sustituye la firma ni el consentimiento del titular de los derechos. Para recibir orientación jurídica gratuita sobre la designación de apoyos formales se puede hablar al teléfono 55 5128 5200.

Contacto
Mónica Arcelia Güicho González
Doctora en Derecho

Pág. web | Tribunal Superior de Justicia, CDMX
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Asistencia jurídica en línea
55 55 88 13 53

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