El ingreso de una persona adulta mayor, contra su voluntad, a un asilo, es un tema muy
delicado. Hay que tener consideraciones legales, éticas, humanas y emocionales. Las
personas adultas mayores suelen resistirse a ir a los asilos salvo cuando ellas lo hayan
escogido. Algunas personas adultas mayores ya no pueden ser autónomas y, la mejor
o única manera de estar cuidadas es cuando están internadas en un asilo. De todas
maneras, las personas adultas mayores gozan de derechos humanos y está
estrictamente prohibida “la privación de la libertad basada en diagnósticos psiquiátricos
o de discapacidad cognitiva” únicamente. Para recluir a alguien sin su autorización se
requiere un proceso y licencia judicial a la que se llega cuando se demuestra que el
internamiento “es por el bienestar y seguridad” de la persona y que “no hay otra
alternativa viable a seguir”. Si las personas requieren representación legal para evitar
una reclusión no deseada ni, en su opinión necesitada, pueden acudir al INAPAM o a
un bufete jurídico ya que “es importante conocer los recursos legales disponibles para
impedirlo, denunciar abusos y proteger la integridad física, emocional y patrimonial,
garantizando que las decisiones sobre cuidado sean siempre voluntarias y respetuosas
de la autonomía de la persona adulta mayor”. Para solicitar asesoría jurídica gratuita:
55 5925 5366 o visitar el sitio http://bit.ly/JuridicoINAPAM o escribir al
asesoriajuridicainapam@inapam.gob.mx.
La UNAM ofrece asesoría jurídica gratuita a través del Bufete Jurídico de la Facultad de
Derecho para personas de bajos recursos y público en general: 55 56222060 o por
correo electrónico a bufetejuridico@derecho.unam.mx.
Contacto.
Ernesto Contreras Lamadrid
Abogado
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