Cuando una persona adulta mayor acude a un juicio o ante una jueza o juez, es muy importante que sepa que tiene beneficios por su edad y que debe hacerlos valer, exigirlos. Las personas adultas mayores tienen siempre derecho a un trato digno, a la no discriminación y a la asesoría jurídica gratuita (desde luego a una o un representante legal sin costo), así como a solicitar ajustes en el procedimiento judicial para garantizar su acceso efectivo a la justicia.
Este grupo etario debe exigir “atención preferente” por su edad, así como protección especial contra violencia y abandono y el derecho a recibir justicia expedita y accesible.
Es muy importante que se sepa que, como persona adulta mayor debemos ser escuchados, durante un juicio, en los plazos razonables y ante jueces competentes e imparciales; estos jueces, deben forzosamente, por ley, considerar nuestra situación de vulnerabilidad o el que padezcamos posibles enfermedades que no nos permitan tomar decisiones como ocurre con cualquier persona más joven. De hecho, en la Ciudad de México existe un Protocolo para la atención de las personas mayores en el ámbito de la administración de justicia en el Poder Judicial de la Ciudad de México.
Cabe recordar que los derechos humanos no son algo que alguien nos dé, sino algo que nadie nos puede quitar (como dijo el célebre activista Ramsey Clark). El acceso a la justicia es un derecho fundamental que todo Estado debe garantizar y fomentar y, por ello “es obligación de las autoridades dar respuesta de manera pronta, completa, imparcial y gratuita a las solicitudes de las personas adultas mayores”.

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