Todos los seres humanos, sin excepción, tienen derecho a vivir su sexualidad en plenitud, incluyendo las personas adultas mayores. Ninguna persona o entidad tiene el derecho de censurarles o privarles de una vida sexual plena, siempre y cuando no infrinjan los derechos humanos de terceros.
Es fundamental promover la idea de que todas las personas adultas mayores pueden ejercer su sexualidad con total libertad, independientemente de su orientación sexual. Los derechos de la comunidad LGBTTTIQ+ presupuesto son aplicables en su totalidad a las personas adultas mayores. A pesar de que el tema del sexo sigue siendo estigmatizado para esta población, es preciso que dicho prejuicio no afecte sus derechos sexuales y humanos.
En el caso de tener otras preferencias sexuales, el CONAPRED[1] ha publicado un manual para comprender mejor la terminología y evitar la exclusión o discriminación de esta comunidad o cualquier otra. A estas comunidades el INAPAM les llama “vejeces diversas”, y tienen los mismos derechos que todas las personas.
Según la Red Latinoamericana de Gerontología[2], los derechos sexuales incluyen el derecho a disfrutar de una vida sexual activa con la información adecuada, la posibilidad de hacer preguntas sobre sexualidad a cualquier edad y recibir asesoramiento, tener acceso a medidas preventivas contra enfermedades infecciosas y disponer de espacios de debate.
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[1] https://www.conapred.org.mx/wp-content/uploads/2024/02/FT_Mayores_Noviembre2023.pdf
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