La conmemoración del Día Internacional de la Diversidad Sexual el 25 de junio es una oportunidad fundamental para visibilizar a un sector de la población que muchas veces permanece en la sombra o padece discriminación y está integrado por las personas adultas mayores que forman parte de las comunidades de la diversidad sexual. En esta etapa de la vida, este grupo enfrenta, por un lado, los prejuicios relacionados con el envejecimiento y, por el otro, el estigma histórico y cultural por sus preferencias sexuales o de género.
De acuerdo con las leyes vigentes en nuestro país, todas las personas adultas mayores tienen el derecho constitucional a vivir una vida libre de violencia, con absoluta dignidad y con equidad de oportunidades. Esto significa que los servicios de salud, las instituciones de asistencia, los albergues y los programas sociales tienen la obligación legal de brindar un trato respetuoso y de calidad, garantizar el respeto a la identidad de cada persona y proteger sus derechos humanos sin ningún tipo de excepción.
Para hacer valer estas garantías, existen mecanismos oficiales de defensa y protección. Instituciones como el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) y los consejos locales en cada entidad federativa tienen la facultad de recibir quejas y ofrecen asesoría jurídica completamente gratuita en caso de que se presenten casos de maltrato, rechazo o exclusión en espacios públicos o privados.
Asegurar que la vejez se viva con plenitud, libertad y seguridad es una tarea que nos involucra a todos como sociedad por lo que hay que estar atentos para atender y reconocer a las, les y los adultos mayores de la diversidad sexual.

Contacto
Ana Gabriela Núñez Pérez
Analista de temas políticos y sociales

Comments are closed.