Muchas personas adultas mayores son cuidadoras de tiempo completo de nietas y
nietos y, sin embargo, a la hora de que se requiere adoptarles, la cultura y la
normatividad no necesariamente responden. Esto puede ser porque, a raíz de que
impera el interés superior de la niñez, siempre deben de revisarse con lupa todas
las condiciones de la vida de una niña o niño y, sin embargo, también las y los
abuelos, por ejemplo, tienen derecho a adoptar, sobre todo si están en
condiciones físicas, psicológicas, económicas y emocionales de poder hacerse
responsables y cargo de las o los nietos u otros familiares. En función de respetar
a cabalidad los derechos humanos de las personas adultas mayores, es
importante que las y los adultos mayores que quieran adoptar, puedan asesorarse
de una persona profesional en este tema, tener orientación de abogados y
abogadas especialistas y tener a la mano toda la documentación que se pudiera
requerir para demostrar, con cabal transparencia, su posibilidad como personas
adoptantes. Además, se recomienda estén abiertas a cualquier sugerencia de
entrevista, terapia o examen para ver si están aptos como posibles padres o
madres sustitutos. La adopción, en ese sentido, cuando procede el juicio
correspondiente y es en beneficio del infante a adoptar, es algo delicado y
complejo, pero es también un derecho humano. Las y los abuelos pueden, cuando
están en condiciones ideales, ser idóneos para hacerse responsables de niñas y
niños que no tienen padres que se hagan cargo de ellos.

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