En México el 14 de febrero, día del amor y la amistad, convoca a recuperar los elementos culturales cuyo fundamento está en el amor, la fraternidad, la generosidad y el enamoramiento incipiente. El amor (y a veces el consecuente desamor) suele ser abundante fuente de de inspiración para escribir cartas; para hacer compromisos, superar retos o cumplir promesas; para componer canciones o para redactar relatos, novelas, poemas y hasta diseñar obras pictóricas, escultóricas o de arte-objeto. Entre algunas de las cartas de amor (puede ser platónico, filial o espiritual) más bellas, públicas y conocidas en México están las escritas por la propia Sor Juana Inés de la Cruz, las de Rosario Castellanos y las del propio Juan Rulfo (autor de El llano en llamas y Pedro Páramo) a su novia Clara, que más tarde sería su esposa.
Plazas y parques famosos de todas las capitales y pueblos en México, como la Alameda Central en la Ciudad de México, son y han sido idóneos para paseos dedicados al enamoramiento. Además, prácticamente todos los compositores de música se inspiran en el amor para crear cientos de letras gloriosas. Ejemplos de ello son: Mucho corazón de Ema Elena Valdelamar; Bésame mucho de Consuelo Velázquez; Cuando vuelva a tu lado y Júrame de María Grever; Somos novios y Como yo te amé de Armando Manzanero o Amor eterno y Querida de Juan Gabriel. ¿Usted escribió alguna vez una carta de amor?, ¿se ha preguntado por qué no ha seguido escribiendo? Escribir cartas de amor o de amistad puede ser algo muy aconsejable como ejercicio terapéutico de expresión, de memoria, y de estimulación cognitiva.

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Moisés Villaseñor Talavera
Profesor del Depto. de Estudios Humanísticos, del Tecnológico de Monterrey

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