Entrenador de decenas de generaciones de niñas y niños, jóvenes y algunas personas adultas, el tenista profesional Javier “Gato” Ordaz siempre se distinguió por tener un juego de tenis de fondo y en la red, con una técnica estética y buena. De carácter y temperamento introspectivo, Ordaz llegó a representar a México en los torneos Copa Davis y ha tenido una larga trayectoria en las canchas, sobre todo en su club sede que fue el Club Alemán de México. Con poco más de 70 años de edad, Javier Ordaz todavía juega bien y fuerte y sigue impartiendo clases a jóvenes, ahora en el Junior Club.
Ordaz comenzó a jugar desde la infancia y fue campeón ya una vez que llegó a jugador maduro, por ejemplo, en el torneo Challenger de San Luis Potosí. En México, fue campeón nacional de categorías, de 18 y menores y sobre todo a Ordaz le tocó vivir el auge del tenis (de blanco) de la década de los ochenta. Obtuvo para México dos medallas de bronce en los Juegos Centroamericanos y participó en el clasificatorio de dos torneos de Grand Slam. Ordaz le ha ganado al francés Yannick Noah (84), quien posteriormente sería campeón del torneo de fama internacional Roland Garros. La época de “oro” del Gato Ordaz fue la de dos abuelos de tenistas mujeres hoy reconocidas: Vicente “Chente” Zarazúa, abuelo de Renata y Pancho Contreras, abuelo de Fernanda Contreras. De acuerdo con sus dichos a La Jornada hace poco, Ordaz ha disfrutado mucho su carrera” y apuesta porque no haya individualismo ni celos en el tenis profesional para poder descubrir “juntos, qué necesita nuestro tenis para crecer”.
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