El vestuario en el cine es parte fundamental de la construcción narrativa de cada
película y cada personaje. En México, esta profesión que nace como oficio, se ha ido
puliendo con talentosas vestuaristas como lo es Gilda Navarro, una de las diseñadoras
de vestuario más importantes en el país y quien se dio a conocer mundialmente con el
diseño del vestuario para la película Arráncame la vida. Entre otras películas que
también dan fama a Navarro están, Voces Inocentes; Que Viva México; No se aceptan
devoluciones; El atentado; Eréndira, la indomable; Mexican Gángster; Ora sí, tenemos
que ganar y Gloria. Ha sido nominada a seis premios Ariel, pero es ganadora de tres a
mejor vestuario. En su toque personal está un manejo impecable del color, la
combinación contrastante de texturas y las curvaturas inesperadas en sacos y vestidos
de mujer. Para Navarro la aventura del diseño de vestuario puede empezar en los
viajes al Centro Histórico de la Ciudad de México, en La Lagunilla, en donde aún se
encuentran prendas nuevas de la década de los 80 u otros años. Emprender una
búsqueda en esas zonas es para Navarro equivalente al “Descubrimiento de América”.
Navarro hereda de su madre (quien murió joven, cuando Gilda tenía tan sólo 15 años)
la vena de la costura porque dice recordar que su progenitora tenía telas maravillosas,
botones hermosos, texturas memorables para coser. Para Navarro el diseño de
vestuario está vinculado íntimamente con el diseño de personajes primarios y
secundarios; para ella crear personajes alrededor de los protagonistas también es algo
muy importante en el universo fílmico, porque refuerzan las vidas que se están
interpretando y lo que está ocurriendo en cualquier historia.
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