Uno de los fotógrafos emblemáticos en el universo nacional de artistas de la lente es Gilberto Chen Charpentier, quien nació en la capital el 26 marzo de 1954. Su trabajo más reconocido comienza a finales de la década de los setenta y debe decirse que Chen Charpentier ha sido parte del Sistema Nacional de Creadores tres veces.

La temática de sus fotos es la Ciudad de México, la vida cotidiana, la calle los barrios, las plazas, la pintura mural callejera, todo el sabor de los salones de bailes donde expresa el placer del danzón, rumba o merengue. Género importante de su trabajo es el autorretrato, el cual desarrolla profundamente a partir de enfermarse de cáncer en 1991, pudiendo superarlo. Después, se interesa por lo que llama el Antirretrato donde busca el lado oscuro del individuo, trata de captarlos tal y como son; con sus defectos y virtudes[1].

Una de las series más impactantes de Chen Charpentier tiene que ver con su autorretrato, tomado durante el tratamiento que tuvo para erradicar un tumor cancerígeno. “Se sumergió de nuevo en el trabajo interno que le implicó autorretratarse en el dolor, el cansancio y los vaivenes anímicos. Este registro, usado primero como terapia, se convertiría a la postre en las pruebas de su sobrevivencia.

Paso a paso, desde la detección del tumor mediastinal; la ejecución de la biopsia, cortando cartílago de la caja torácica para extraer la muestra (“la peor parte de toda la curación”); la cita para la tomografía axial computarizada, las quimioterapias de los martes, Gilberto Chen fue tejiendo un relato dentro de lugares asépticos y fríos, con resabios a yodo, comprimidos de Zofran, falta de apetito y depresión” [2].

 

 

 

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[1] https://bit.ly/3VoHP9L
[2] https://bit.ly/3BcCknG

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